Poster de "Evil Dead" (2013)

No soy muy partidario de los remakes. Es cierto que hay excepciones, y que en incluso en algunos casos, el remake supera a la película original, aunque lo normal es que sólo sirva para engrosar los bolsillos de ciertos productores con la ley del mínimo esfuerzo, y en el cine de terror en concreto, está siendo muy habitual, desde terror europeo o asiático adaptado a cine yankee, a viejos clásicos reiniciados o “remakeados” con la disculpa de rejuvenecer la saga, aunque casi siempre, queda en evidencia ante su antecesora original. Pero como decía al principio, hay excepciones. Y esta puede ser una de ellas. En un año plagado de remakes y secuelas de cine comiquero y de terror, el lavado de cara de una película (que debido al presupuesto con el que contaba hace más de 30 años nos provoca verla ahora más nostalgia que asco debido a los limitados pero entrañables efectos especiales) puede ser uno de los remakes más acertados en el género debido a que parece mantener la base de la original pero con más presupuesto, el mismo humor negro y mala baba que su original, lo que hará más agradable el visionado para los neófitos de la saga, y nos hará pasar un rato agradable a los fans de esta película (y saga) de culto creada por el ahora de sobra conocido Sam Raimi (“Spiderman”).

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